Martes 3 de junio de 1997, a las dos y cuarto


Conocí a Enoch Soames en la Antología de la literatura fantástica pactada entre Borges, Bioy y Ocampo. Todas las selecciones tiene algo de injusto por lo que incluyen, por lo que desdeñan, por los desprecios que se atreven o renuncian a cometer. La imparcialidad pasaría por incluirlo todo o resignarse a que el azar decida. Pese a ello –tal vez por ello mismo–, esta antología es muy disfrutable. Alberga algunos de los mejores cuentos de Cortázar, de Borges, de Kafka, de Maupassant o de Kipling. No me avergüenza decir que Enoch Soames es mi favorito. Su autor se llamaba Max Beerbohm, un caricaturista con talento para la escritura o un dibujante con aptitudes literarias, tanto da. En cualquier caso, uno de esos felices escritores segundones que perpetran un cuento perfecto. El mismo Borges se encargó de traducirlo, y uno intuye que durante el trasvase, el cuento fue sutilmente mejorado…

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Un millón de templos para la emperatriz


En el año 758 la emperatriz Shōtoku del Japón, cuadragésimo sexta ocupante del Trono del Crisantemo, buscó refugio en su palacio para no volver a salir. El suyo había sido un reinado mate y silencioso, sin ese brillo opulento que desprende el ejercicio del verdadero mando. Hacía mucho que el peso del gobierno descansaba en el regazo de su madre, la emperatriz viuda Kōmyō, y en los hombros de su primo Nakamaro. La anciana y su sobrino juzgaron suficientes los nueve años de reinado ausente y fantasmal, y buscaron un recambio, tal vez más dócil o menos irritante, en un nuevo emperador. Shōtoku se encerró en sus aposentos para gastar las horas en contemplar cómo las carpas giraban incansables en el estanque, escuchando el rumor del viento al agitar las ramas del cerezo del jardín, o siguiendo con la vista las nubes que se hilaban y deshilaban en su camino por la abertura del patio del palacio. Ni siquiera salió de su letargo cuando murió la vieja emperatriz Kōmyō dos años después. Fue entonces cuando sus servidores, preocupados por su salud, llamaron a un monje budista con fama de maestro sanador…

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