Acerca del Necronomicón
Aquel grupo de corresponsales empezó a imaginar libros que nunca fueron, para distraer el tedio de una realidad que les agobiaba. Algunos resultaron auténticos, como De Masticatione Mortuorum in Tumulis, libro de formidable título incapaz de ser ignorado. Otros salieron de la nada, como el Libro de Eibon…Lee más...
Donde duerme el gran Cthulhu

Todo empezó con un sueño. Lovecraft los alentaba, los cultivaba. Como si el único momento que mereciera vivirse fuera aquel en el que el cuerpo parecía muerto.
Lee más...Me encontraba en un museo de antigüedades en algún lugar de Providence, charlando con el director, un anciano estudioso. Intentaba venderle un extraño bajorrelieve que había modelado yo mismo en arcilla. El anciano se rió y me preguntó qué pretendía intentando vender algo nuevo hecho por mí a un museo arqueológico… Le conteste: “¿Por qué dice que es nuevo? Los sueños de los hombres son más antiguos que el ominoso Egipto, la contemplativa Esfinge o la Babilonia adornada de jardines, y esto fue modelado en mis sueños”. Entonces el director me hizo mostrarle la escultura, cosa que hice. Era un relieve del antiguo Egipto que, aparentemente, retrataba unos sacerdotes de Ra en procesión. El hombre pareció sacudido por el horror y me preguntó en un terrible susurro “¿QUIÉN ES USTED?”. Le conté que me llamaba H. P. Lovecraft… Replicó, “No, no. ¡Antes que eso!”…
