H. G. Wells
Islas soñadas
30/09/09 23:55

La primera isla pertenece a uno de esos enfermos profesionales que llegan a la edad adulta por misteriosas casualidades. Por suerte para nosotros, sufría de ciertas recaídas de buena salud que le permitían escribir. Catarro y una terca lluvia escocesa le obligaron a buscar refugio en una casita en Braemar, y él, un poco por aburrimiento y otro poco porque interiormente seguía siendo un muchacho al que le agradaba la compañía de iguales, se unió a su hijastro para compartir un caballete y una caja de acuarelas. Un día dibujó un mapa de una isla, así de fácil empezó todo. Pintó el islote del Esqueleto y la colina del Catalejo; imaginó un pantano y una cueva, marcó en rojo tres cruces. Cierta mañana de septiembre comenzó a escribir junto a un buen fuego El cocinero de a bordo, cuidando de cumplir la única condición del muchacho…Lee más...
