El otro hombre que pudo reinar

Pocas, muy pocas, son las historias animadas por el auténtico espíritu de la aventura. El hombre que pudo reinar es una de ellas, con ese sabor acre e inconfundible que hace que la vida merezca la pena vivirse. Kipling la soñó en 1888, y desde entonces ha sido uno de esos cuentos inmortales que ha robado el corazón a cualquier lector. Empieza con el trato entre dos ingleses de temple. Dos buscavidas que han sido fotógrafos ambulantes, marineros, chantajistas, maquinistas de tren y soldados –siempre caballeros de fortuna–, para convertirse en reyes de Kafiristán. Así que abandonan la India con veinte rifles escondidos en el equipaje de sus camellos, y escalan montañas o cruzan desiertos, hasta poner el pie en lejanos valles, donde ningún hombre blanco ha caminado en dos mil años…Lee más...
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